Cafés, tablaos y un teatro
Breve historia del flamenco en Madrid
Desde una crónica periodística de 1847 hasta los cafés cantantes, el primer tablao en 1954 y un teatro propio: así llegó el flamenco a los escenarios madrileños.
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La Comunidad de Madrid sitúa las primeras referencias documentales al flamenco como género musical en la prensa de la ciudad a mediados del siglo XIX. El 6 de junio de 1847, el periódico El Espectador usó la palabra flamenco para un intérprete en un artículo titulado «Un cantante flamenco». Una primera referencia a la música flamenca aparece en La Nación el 18 de febrero de 1853. El arte venía de Andalucía, pero Madrid escribía sobre él desde muy pronto.
Los cafés cantantes
A medida que avanzaba el siglo XIX, la élite cultural juzgó el flamenco indigno de los escenarios teatrales, y este se trasladó a los cafés cantantes, entre ellos el San Fernando y el Café de Marte. Allí los artistas se profesionalizaron, y la cantaora La Niña de los Peines debutó en el Café Brillante. Sevilla tuvo su propia cultura de café: en 1881, Silverio Franconetti abrió allí el primer café de cante flamenco. Estos cafés forjaron al artista profesional.
Del café al tablao
El primer tablao de España fue Zambra, que abrió en Madrid en 1954, según la Comunidad de Madrid. Un tablao es un lugar donde se representan espectáculos flamencos, y la palabra también designa el tablao de baile flamenco. Otros tablaos siguieron, y la Comunidad afirma que el flamenco madrileño no puede entenderse sin el Teatro Pavón y Zambra. Dieron a la ciudad una forma regular y con entrada de escuchar y ver este arte.
El sonido propio de Madrid
Madrid desarrolló su propio carácter flamenco. La Comunidad de Madrid señala que el barrio de Caño Roto, en Carabanchel, dio su nombre al sonido Caño Roto, una contribución significativa a la historia del género. En los años 80 y 90, artistas como Paco de Lucía, Camarón y Enrique Morente llegaron a escenarios que habían sido ajenos al flamenco, entre ellos el Teatro Real.
Academias de baile y el escenario
La exposición de la Comunidad de Madrid contempló juntos los tablaos, los cafés cantantes y las academias de baile históricas de la ciudad, lo que muestra cuánto del flamenco madrileño ocurre fuera del escenario además de sobre él. Profesores, alumnos y profesionales comparten los mismos barrios. Un teatro que también imparte clases, como hace el Teatro Flamenco Madrid, pertenece a esa tradición de aprender además de mostrar.
Leer primero la palabra
El Teatro Flamenco Madrid se describe a sí mismo como el primer teatro flamenco del mundo, y el organismo de turismo de Madrid repite esa descripción. Léase como descripción del propio local. La Comunidad de Madrid nombra el Teatro Pavón entre los lugares sin los cuales no puede entenderse el flamenco madrileño, así que el flamenco ya había tenido escenarios teatrales en la ciudad antes. Lo que ofrece un teatro dedicado al flamenco es un escenario construido en torno a una sola forma de arte, todo el año.
Patrimonio, por partida doble
La UNESCO incluyó el flamenco en su lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad en 2010. En 2024, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid declaró el flamenco en la región como bien de interés cultural del patrimonio inmaterial, mediante el Decreto 10/2024, de 31 de enero. Una exposición de 2024, que se celebró del 9 de febrero al 17 de mayo, recorrió la historia del flamenco en Madrid con más de 150 piezas, entre ellas ropa que había pertenecido a Camarón, Enrique Morente y Paco de Lucía.
Un teatro con identidad propia
El Teatro Flamenco Madrid ocupa un edificio con su propia historia teatral. El Teatro Alfil, en la Calle del Pez 10, abrió como Cine Pez en 1948 y se convirtió en un pequeño teatro en 1971. El teatro flamenco compartió su programación durante siete años y, en septiembre de 2024, asumió el control total del espacio. Se describe a sí mismo como el primer teatro flamenco del mundo, una afirmación que repite la oficina de turismo de la ciudad. Sea cual sea la clasificación, la disciplina que antaño rehuía los escenarios teatrales ahora tiene uno propio.
Fuentes